Mi ruta por las Antillas

Este año tuve la suerte de poder escaparme unos días a las Antillas Menores, ese pequeño grupo de islas situadas en el sudeste del Caribe, tan pequeñas que apenas si se ven en el mapa. No son islas demasiado conocidas por el gran público, de tal forma, que cada vez que le contaba a alguien a donde iba a ser mi próximo viaje, casi casi tenía que sacar un mapa para explicárselo.

No disponíamos de mucho tiempo pero aún así nos dio tiempo a recorrer tres islas del amplio abanico de posibilidades que nos ofrece el arco de las Antillas Menores.

Desde París, atravesamos el Atlántico y recorremos miles de kilómetros para aterrizar en la Isla de Guadalupe y continuar en territorio comunitario. Seguíamos pagando en euros y sólo necesitábamos el DNI para entrar en la isla, pero aún así, no nos libramos de sufrir los efectos del Jet-Lag.

Paris-Pointa Pitre

Durante dos días recorreríamos Basse-Terre la parte oriental de la isla siguiendo su costa, desde Point-à-Pitre, corazón económico de Guadalupe hasta Basse-Terre ciudad, capital de la isla, para terminar atravesando la isla de parte a parte adentrándonos en el inmenso Parque Nacional de la Guadalupe coronado por el amenazante volcán de la Soufrière.

Guadalupe

Con mucha pena en el corazón, abandonamos Guadalupe en ferry rumbo a Dominica, la pequeña isla nación vecina, la “Isla Natural”, llena de selvas y de una naturaleza salvaje casi virgen.

Usamos Roseau como base de nuestras rutas por la isla. Roseau, la capital de Dominica, es una colorida ciudad llena de música, reggae, rastas y edificios coloniales. Es el enclave perfecto para conocer más de cerca la más auténtica y pura cultura antillana.

Exploramos el interior de la isla y tras un duro trekking de un día, tuvimos la suerte de visitar uno de los entornos más impresionantes de todo el Caribe, el boiling lake, un lago hirviente en un volcán (el segundo más grande del mundo), y su cercano y sulfuroso Valle de la Desolación.

Hubo tiempo para el buceo y para recorrer otros lugares de la isla igualmente espectaculares. Desde Emerald Pool hasta Trafalgar Fall pasando por Champagne Reef, Dominica es una caja de sorpresas llena de secretos maravillosos esperando a ser redescubiertos.

Guadalupe-Roseau

Scotts Head

Laudat

Trafalgar Falls

Nuestra última parada en este breve recorrido por el Caribe fue Martinica, de nuevo en territorio francés, la más urbanizada y explotada de las tres islas, agraciada eso sí con unas playas fabulosas: playas de arena blanca en el sur (como la de Diamant) y playas de arena negra en el norte (de origen volcánico) pasando por la exuberante península de la Caravelle en la costa oriental.

Visitamos también en la parte occidental de la isla, la histórica ciudad de Saint Pierre, la antiguamente conocida París de las Antillas, destruida por el volcán Mont Pelée a principios del siglo XX y convertida en la actualidad en una especie de Pompeya del Caribe.

Terminamos nuestra ruta en Fort-de-France, la bulliciosa y ajetreada capital de la Martinica, un buen lugar para acercarse a los martiniqueños , sus atestados mercados y la fabulosa gastronomía franco-antillana y el punto y final ideal para un viaje que os iré narrando en próximas entradas.

Martinica

Le Diamant

Caravielle

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