Toni2: Un lugar auténtico en la noche madrileña

Fue mi compañera de piso la primera que me habló del Toni2. Ella, que es una gran conocedora de todo lo que se mueve en Madrid y que siempre está al tanto de sitios y lugares escondidos en esta gran ciudad que es Madrid, estaba fascinada por el ambiente de este piano bar en pleno centro y enamorada del nivel de frikismo bien entendido y de la particular combinación de música, pasión, alcohol y autenticidad que cabían en los pocos metros cuadrados de aquel local.
Lo cierto es que para mi sorpresa y a medida que fui hablando con amigos y conocidos, muchos de ellos ya habían estado en el Toni2 o, al menos, habían oido hablar de él. Y mis ganas de visitar el local iban en aumento.
Fue las pasadas Navidades la primera vez que fui con unos amigos después de una de las decenas de cenas navideñas y he vuelto hace poco una segunda vez con unos amigos. Y la verdad que en ninguna de las dos ocasiones el Toni2 me ha decepcionado.
El Toni2 es un piano bar situado en calle Almirante, 9 en plena corazón de la capital. Es un local entrañable con una decoración pasada de moda, lámparas con tulipas de flores, sofas de cuero por doquier y unos camareros encorbatados que se manejan como pueden entre los clientes del local que se abalanzan sobre la barra y sobre un enorme piano de cola sobre cuyo teclado se alternan tres pianistas diferentes a lo largo de la noche.
En el Toni2 todo el mundo cabe. Entre la variopinta clientela se pueden encontrar desde matrimonios sexagenarios, borrachos de vida perdida, alegres divorciadas hasta jovenes modernos atraidos por lo retro del lugar pasando por turistas extraviados llevados hasta allí por alguna recomendación o guía turistica.
Entre todos ellos, hay algo en común, el piano y la música. Y es que por el microfono del Toni2 van desfilando los propios clientes que entonan como pueden, (algunos de ellos con autentica desenvoltura, arte y talento, otros no tanto) coplas, canción tradicional española, rumbas, conocidas piezas de jazz, y alguna que otra canción más moderna. Una noche allí puede convertirse en una especie de visita a un escenario  tan cinematográfico como freak.
El horario de apertura es de 23:00 a 6:00 y la entrada cuesta unos diez euros con consumición incluida. Y la verdad que bien merece la pena pagar esos diez euros. Disfrutar del ambiente decadente, de una clientele de lo más animada, participativa, receptiva e interactiva y poder rescatar del olvido canciones y temas que permanecen en nuestra memoria interactiva son alicientes suficientes para visitar el local.
Muy recomendable.

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