Siem Reap

Hasta ahora, en entradas anteriores, he estado hablando sobre todo lo que los alrededores de Siem Reap puede ofrecer, que no es poco, pero no he contado demasiado sobre Siem Reap en si mismo. Quizás porque quede eclipsado por el incomparable marco monumental y natural de los alrededores al que está pequeña ciudad, desde luego, no puede hacer sombra.
Siem Reap era tan solo un pequeño pueblo a principios del siglo pasado, pero el reclamo importantísimo de los templos de Angkor y el boom turístico de la región han hecho de la ciudad a lo largo de los años el segundo centro urbano en población del país.
Testigo de este espectacular crecimiento, interrumpido eso si durante los años de dictadura y conflicto militar, son los numerosos hoteles y resorts que se encuentran en las afueras de la ciudad, las avenidas rectas bien construidas y las aceras recién asfaltadas, todo preparado para dar acogida a los miles de turístas que vienen a visitar cada año la ciudad.
Toda ella parece volcada al turismo y se afana en hacer lo más agradable posible la estancia a los turístas y esta aparente cordialidad y esmero que ofrece al visitante se cimenta en el trato de sus habitantes, realmente amables y atentos en todo momento, plenamente conscientes de la enorme fuente de divisas y capital que supone el creciente turismo extranjero que esta llegando a la región y que puede marcar la pauta del futuro devenir político y económico del pais, herido y lacrado hasta la fecha por la guerra.
La verdad es que desde el punto de vista monumental o puramente arquitectónico quizás Siem Reap no tenga demasiado que aportar y, quizás en algunos momentos, uno tenga la sensación incluso de encontrarse en una especie de escenario de carton-piedra diseñado para turístas donde uno no puede ni tan siquiera atisbar el verdadero corazón de la Camboya que se esconde detrás.
Pero quizás si uno está dispuesto a ser minimante observador o tiene ciertas inquietudes, esta primera impresión se convertirá rapidamente en un espejismo o una ilusión en cuanto uno se topa con la gentileza y sencillez nada artificial de sus gentes o con la pobreza y la humildad evidente  y no disimulada de sus hogares y casas al rocer simplemente la esquina y alejarse ligeramente de Pub Street y alrededores (donde se encuentra la mayor concentración de bares y restaurante de toda la ciudad).
En cualquier caso,  Siem Reap es una auténtica mina de diversión y entretenimiento para el visitante extranjero. Restaurantes y bares por doquier donde relajarse y descansar de las duras jornadas de templos y encontrar incluso de vez en cuando un pequeño oasis de occidente.
Los restaurantes y las terrazas florecen en todas las calles del centro donde se puede degustar desde comida camboyana hasta cualquier especialidad internacional y, por si fuera poco, la noche de la ciudad es animada y está llena de sorpresas y lugares de ocio y recreo.
He de decir que salvo que se quiera comer en puestos callejeros, la comida internacional es bastante cara para los estándares del país y uno se puede ver sorprendido pagando una factura de 10, 12 o incluso 15 dolares por persona para cenar. No es que sea caro, pero evidentemente uno está pagando la prima turistica y es bastante más de lo que yo creía que ibamos  a pagar a priori antes de llegar.
Siem Reap está atravesado por un rio y es en sus orillas donde uno puede encontrar un montón de puestos callejeros con mesas para sentarse donde uno puede probar  varias especialidades locales y disfrutar del animado ambiente callejero nocturno a un precio mucho más conveniente.
No muy lejos de allí se encuentra el Night Market, el mercado nocturno, un animado mercadillo donde poder comprar de todo y donde poder tomarse una cerveza e incluso cenar algo. El lugar está repleto también de lugares llenos de tanques de peces que se comen la piel muerta de tus pies o  donde darse un masaje tanto de pies como de cuerpo completo.A mi personalmente, éstos últimos me daban un poco de grima por dos motivos fundamentales. Y esto que viene a continuación es un punto de vista muy personal. El primer motivo es bastante sencillo: no es tan facil distinguir en que lugares se practica la prostitución o en cuales no, y la apariencia de casi todos ellos era bastante sospechosa y el segundo, darme un mansaje allí en un país tan pobre por cuatro duros, me parecía honestamente una forma poco honrosa de abusar de la amabilidad casi servil del que hacen gala los camboyanos. No me sentía comodo con la idea. Para mi era como una especie de neocolonialismo. Un exceso darse estos caprichos en un pais tan pobre… Allí comprendí perfectamente la actitud quizás algo extrema de un alemán que conocimos camino de Siem Reap desde Bangkok y que nos dijo que él en paises pobre como norma nunca se alojaba en lugares caros… Es una actitud más que comprensiva.
Y precisamente en cuanto al alojamiento y los servicios, la ciudad dispone de una amplia gama y está bien provista de hoteles, supermercados y lavanderias (muy importante para los que como nosotros viajabamos con la ropa justa…  son  económicas, rápidas y eficientes…)
Nosotros dormimos en el Motherhome Guesthouse. www.motherhomeguesthouse.com  Nuestra habitación era sencilla pero bien equipada, con aire acondicionado, limpia y el personal nos regaló con una atención exquisita. El hotel estaba situado muy cerca del centro de Siem Reap a diez minutos escasos andando de Pub Street. El precio fue de unos 16 dolares la habitación doble e incluía un magnífico desayuno que combinaba comida china con comida occidental.
Lo de la comida china no es de extrañar. Gran parte de los negocios, hoteles y establecimientos de la región están regentados y son propiedad de adineradas familias chinas que han visto en el atractivo turístico de la región una oportunidad de oro para enriquecerse. Es evidente que la inversión china puede ser un beneficioso revulsivo  pero yo me pregunto hasta que punto los camboyanos se benefician del impulso económico que todo esto supone, si pierden el control de los negocios locales.
Siem Reap es una ciudad pequeña y manejable, sigue conservando su ambiente de pueblo a pesar de este fulgurante crecimiento de los ultimos años y de la presencia extranjera y no es dificil después de varios días de estancia allí ir saludando por la calle a la mujer de la lavandería o al conductor del tuk tuk a medida que te los tropiezas por la calle mientras paseas. (si alguien quiere el telefono de nuestro conductor de tuk-tuk se lo pasó sin problema… era un hombre encantador y completamente de fiar!!)
Siem Reap representa a la perfección el pulso de la nueva Camboya. Dispuesta a olvidar su trágico pasado por un lado y agarrada precisamente por el otro a su historia más gloriosa como reclamo turístico y con la esperanza de que actúe como motor de esa Camboya dispuesta a modernizarse y abrirse definitivamente al mundo.
Siem Reap está decidida, sin duda,  a encontrar un lugar destacado en el mapa económico y turística de la región

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