Mi ruta por Indonesia

Los números están ahí.

Indonesia, auténtica frontera geográfica entre Asia y Oceanía está conformada por casi 18000 islas, de las que solo 8000 están habitadas.

Casi 2000000 de kilómetros cuadrados hacen de Indonesia el 15º país más extenso del mundo y sus 260000000 de habitantes el 4º más poblado, convirtiendo a Indonesia en el país musulmán más habitado del planeta.

indonesia

Solo Java con sus 141 millones de habitantes es uno de los lugares con mayor densidad demográfica del mundo (979 habitantes por kilómetro cuadrado)

Pero no solo eso, la enorme dispersión geográfica hacen de Indonesia una auténtica ensalada cultural, seis religiones reconocidas y más de 300 etnias nativas conviviendo en suelo indonesio y hablando más de 700 lenguas distintas.

El término multicultural toma otra dimensión aquí en Indonesia y a pesar de los esfuerzos del gobierno de Yakarta por homogeneizar la lengua (siendo el indonesio auténtica lengua franca entre las distintas islas y etnias) y de mantener la cohesión territorial, cada isla es tan diferente entre sí que parece que al cambiar de isla estás cambiando también de país.

Evidentemente, en una nación de estas características, la ruta que eligiésemos iba a marcar sin remedio el carácter del viaje y nuestra experiencia.

Con el tiempo y el dinero como condicionantes y debido a toda la logística que requiere moverse en un país insular como lo es Indonesia, elegimos tres de las muchas islas por las que podíamos haber optado.

dubai singapur

Empezamos nuestro viaje en Singapur, donde aterrizamos e hicimos una breve escala de seis horas, tiempo que aprovechamos para reencontrarnos con los maravillosos dumplings chinos del restaurante Din Tai Fung.

De Singapur, volamos hasta la famosa e hiperturística isla de Bali. La antaño conocida como “Isla de los Dioses” fue nuestro punto de entrada en el país y protagonizó la primera etapa de nuestro viaje.

bali

Utilizando  Ubud, centro cultural y religioso de la isla, como base de operaciones inicial pudimos conocer un poco más de cerca la particular versión de hinduismo que se practica en la isla y adentrarnos en algunos de los puntos y templos más interesantes del norte de Bali.

ubud

En Lovina, más al norte, intentamos alejarnos del turismo de masas y pudimos ir a la caza de delfines para posteriormente sumergirnos en el masificado sur de Bali, en Jimbaran, donde descansamos en un fantástico hotel cerca de la playa.

lovina jimbaran

De Bali, volamos a Ende, en la parte oriental de la isla de Flores. Cambiamos el hinduismo por el catolicismo y la comodidad de Bali por la humildad del pequeño pueblo de Moni, en las mismísimas faldas del volcán Kelimutu, que tuvimos la suerte de “coronar”.

ende moni

De Moni nos desplazamos a la parte occidental de Flores, a la floreciente localidad de Labuan Bajo, punto perfecto para explorar los parques naturales de Komodo y Ringa, uno de los momentos más espectaculares de nuestro viaje, donde nos encontramos cara a cara con el mítico y temible Dragón de Komodo.

labuan-bajo

komodo

De Labuan Bajo, viajamos a la isla de Java, tercera etapa de nuestro viaje y sin duda la más urbana.

Empezamos en Surabaya, ciudad donde se gestó la revolución de independencia del país,  donde nos reencontramos con unos buenos amigos y donde nos alejamos completamente de la ruta más turística, descubriendo lugares sorprendentes.

surabaya2 yogyakarta

De Surabaya en tren viajamos a Yogyakarta, antigua capital del reino de Java, Yogyakarta es el verdadero corazón y alma de la cultura javanesa más tradicional. Nos paseamos por su centro histórico y visitamos el  lujoso palacio del sultán (kratok) y visitamos alguna fábrica de batik, tejido tradicional javanés.

Aprovechamos nuestra estancia en Yogyakarta para visitar los fastuosos templos de Borobudur y Prambanan.

yakarta

Terminamos nuestro viaje por Indonesia, en Yakarta, la estresante, difícil y llena de contrastes capital del país, una megalópolis que desde luego no nos dejó indiferentes y de la que huimos escopetados rumbo de vuelta a España.

Diez vuelos, viajes en tren, en barco, en coche, en autobús, dos husos horarios y casi veinte días de viaje nos sirvieron como aperitivo para asomarnos un poco a la inabarcable riqueza cultural y de paisajes que es Indonesia.

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