India sobre railes: Viajar en tren por India

No sé a vosotros pero a mi siempre me ha encantado viajar en tren. No me digáis por qué pero siempre me ha parecido que el tren tiene algo especial, incluso romántico, me atrevo a decir. Reconozco que, como buen soñador que soy,  tal vez el cine haya ejercido una influencia negativa sobre mí en éste, como en tantos otros temas, y haya contribuido a que yo idealice totalmente los viajes en tren.

 

Pero vosotros que me estáis leyendo tendréis que reconocer que en general  como medio de transporte el tren no tiene ni punto de comparación con el autobús, el coche o el avión. Sobre todo para medias distancias. Es otra historia: la capacidad para poder moverte libremente por los vagones, colocados éstos unos tras otros en largas fijas, largas como los tiempos que pueden llegar a durar los viajes y los raíles metálicos sobre los que se desplaza,  sin olvidar, como no, la posibilidad de contemplar con tranquilidad los paisajes que atraviesa y compartir las horas de trayecto con un montón de desconocidos con los que no siempre resulta difícil interactuar.

He de confesar que el tren de alta velocidad y las modernas locomotoras aquí en Europa quizás le hayan restado parte de este encanto, (aunque si le han dotado de una conveniente funcionalidad) pero es que si, en general,  viajar en tren tiene algo de evocador, ya si hablamos de viajar en tren en determinados lugares del planeta como la India, ya ni te digo. Es ahí donde uno puede, aunque sea ligeramente, percibir el regusto y aroma de un viaje en tren a la antigua usanza y notar en el estómago el latido de la aventura como debía ser antaño. Y es que la India es el país perfecto para moverse en tren.
Eso sí, dejando atrás todo atisbo de romanticismo y teniendo en cuenta los números, voy a continuar esta entrada aportando unos cuantos fríos datos.
India cuenta con una extensa red ferroviaria de más de 63000 kilometros que la convierten en la cuarta mayor de todo el mundo, solo por detrás de la americana, la rusa y la china.  Transporta la friolera de 7651 millones de pasajeros y más de 921 millones de toneladas anualmente. Sus operaciones cubren 28 estados y 3 territorios de la unión y la compañía india de ferrocarriles también provee servicios a los países limítrofes de Nepal, Bangladesh y Pakistán.
Fue introducida por los ingleses en 1853, que construyeron el primer tramo desde Bombay a Thane. A partir de entonces vivió tiempos de gran expasión durante la época colonial con el objetivo fundamental de favorecer el comercio de algodón y otras mercancias hasta la metropolis, Reino Unido, pero también al resto del continente europeo y Estados Unidos. Hoy por hoy, ya en el siglo XXI, la compleja red de ferrocarriles india llega a prácticamente todos los rincones del país y se ha convertido, ante la deficiente red de carreteras, en su principal medio de comunicación transportando a miles de ciudadanos indios diariamente de una esquina a otra de la nación, actuando así como un medio eficaz de cohesión, fundamental para mantener unido  un país de las dimensiones geográficas y culturales de la India.
El tren es sin duda la forma más cómoda, rápida y, sobre todo barata, para recorrer el país. Coger un avión, llegado el caso, puede resultar bastante caro y las combinaciones no siempre son muy convenientes y antes este panorama, uno puede optar por alquilar un coche con choffer, para presupuestos holgados, o escoger viajar en autobus, pero, en ambos casos, la gran mayoría de las carreteras no son muy buenas, y las horas se multiplican y los kilómetros, dependiendo del trayecto, pueden parecer interminables.
Pero consideraciones prácticas aparte, desplazarse en tren por la India es toda una experiencia, tan necesaria y fundamental como puede ser visitar el Taj Mahal o navegar por el Ganges en Varanasi constituyendo en sí misma una parte más de las vivencias acumuladas en India  y resultando imprescindible para intentar acercarse mínimamente a lo que es el país y su cultura.
Los trenes en la India viajan siempre al completo y conseguir billetes con poco tiempo de antelación no siempre resulta sencillo. Además la red ferroviaria es complicada y es un entramado de lineas, trenes, paradas y destinos que no siempre es  fácil de desgranar.
Mi recomendación absoluta es que si no viajáis muchos días o tenéis que viajar un día en concreto a una hora exacta, compréis el billete de tren con la suficiente antelación, sobre todo si no se está dispuesto a viajar en Sleeper o en segunda clase, las clase más bajas y baratas que suelen ir atestadas de gente y que suponen una experiencia india 120%.
Nosotros reservamos algunos billetes desde España, y otros los compramos directamente en la estación.
En cualquier caso, un buscador bastante sencillo y útil a la hora de viajar por la India (tanto para la compra y consulta de billetes de tren o de avión) es:

http://www.cleartrip.com/

Atención, porque para poder utilizarla, la página requiere un registro previo y para  finalizar la compra de los billetes, el propio buscador te dirige a la página web de los ferrocarriles indios, donde se efectúa la compra,  y que requiere de otro registro más donde debes aportar tus datos completos (pasaporte, nombre completo, edad, sexo…) , condición indispensable para poder comprar billetes de tren desde el extranjero. Dicha página web de los ferrocarriles indios, te envía un código a tu móvil, vía SMS, para poder completar dicho registro. Desafortunadamente, una operación tan sencilla como ésta, se complica porque este SMS no llega correctamente a móviles que no son indios, con lo que el SMS no llega jamás y para poder completar todo el proceso con éxito, hay que ponerse en contacto con los gestores de la página web  para poder obtener así el código vía mail y en consecuencia, toda la operación puede demorarse durante días, o incluso semanas, requiere el envío de múltiples emails y elevadas dosis de paciencia. Francamente, nuestra primera experiencia india  la vivimos ya desde nuestros ordenadores en España para comprar el primer billete de tren desde Amritsar a Haridwar.

La compra de los billetes directamente, sobre el terreno, en la India tampoco os creáis que es moco de pavo y no siempre es coser y cantar. Aclararse en la estación y entenderse con el vendedor mientras decenas de personas te dan codazos por detrás para quitarte tu sitio e intentar adelantarte en la cola, pone a prueba a los espíritus más pacientes y comprensivos. Y es que India puede llegar a ser muy irritante en algunas ocasiones.

 

En caso de que no hubiese plaza en el tren deseado, en la propia página de cleartrip o de los propios ferrocarriles indios, uno puede consultar a través de internet la lista de espera en la que te colocan a la espera, valga la redundancia,  de que con el tiempo, haya cancelaciones y  quede espacio libre en el tren y clase reservados.
La lista de espera va bastante rápida así que en caso de no conseguir los billetes inmediatamente, no hay que desesperar pues es muy probable acabar consiguiendo plazas finalmente en el horario y tren deseados inicialmente.
Dejo aquí el link de la página de los ferrocarriles indios. Va muy lenta, es poco esquemática y nada intuitiva y siendo honestos, tiene un diseño que deja mucho que desear, sobre todo teníendo en cuenta la importancia y el volumen de pasajeros que maneja, pero es lo que hay:

http://www.indianrail.gov.in/

Otro tema que a nosotros nos causó gran confusión cuando empezamos a consultar horarios y precios de los trenes es la complicada clasificación en clases de los vagones en India, que no siempre resulta inmediata de deducir. Intentaré ahora plasmar muy esquemáticamente las distintas posibilidades que los trenes indios ofrecen en temas de confort a sus viajeros.
En total hay hasta ocho clases diferentes, pero ojo!, no todas ellas tienen porque estar disponibles en todos los trenes.
Podemos dividir las ocho categorias en dos principales: con y sin aire acondicionado, siendo las segundas considerablemente más baratas que las primeras.

-PRIMERA CLASE CON AIRE ACONDICIONADO (AC1): Es la forma más cara y lujosa de viajar en los trenes indios, pero apenás está disponible en la mayor parte de los trenes, sólamente en los de mayor distancia. Uno puede elegir entre compartimentos con dos camas, ideal para parejas, o, en cambio, con cuatro camas, mejor para grupos grandes. Esto tiene una gran ventaja, ya no sólo en términos de comodidad y de intimidad, si no también de seguridad, ya que es posible cerrar con pestillo el compartimento y es una buena forma de evitar los frecuentes robos de equipaje.

-SEGUNDA CLASE CON AIRE ACONDICIONADO (AC2): Puede llegar a costar la mitad que el mismo billete en AC1. Aquí ya no hay compartimentos cerrados. Las literas se disponen a ambos lados del pasillo. Cuatro a un lado en una especie de compartimento, de dos en dos, una sobre otra, con una pequeña cortinilla para guardar un poco la intimidad este espacio común de las cuatro literas, que no se cierra. Al otro lado del pasillo, y durante todo el largo del mismo se disponen literas colocadas de dos en dos,  con cortinillas individuales para cada una. El servicio del tren está provisto de almohadas, sábanas e incluso una manta para pasar la noche, aunque los más remilgados siempre pueden dormir en su saco. Es aquí donde la clase media pudiente india realiza principalmente sus viajes y, al estar menos masificada, es una buena forma y  relativamente limpia, para que  los turistas extranjeros recorran el país. Ojo, porque el aire acondicionado está tan fuerte, que, en ocasiones, uno pude llegar a pasar hasta frío.

-TERCERA CLASE CON AIRE ACONDICIONADO (AC3): Es muy parecida a la AC2, pero es considerablemente más barata, pero, a cambio, está algo más masificada, ya que las literas se colocan de tres en tres, en lugar de dos en dos, y puede llegar a ser un poco más agobiante, sobre todo para aquellas personas más altas o más grandes. El servicio también distribuye almohadas, sábanas y mantas y el aire acondicionado está tan fuerte como en AC2, lo cual hace imprescindible otra vez la ropa de abrigo. Los vagones están un poquito más sucios en AC2, sobre todo los baños.

-PRIMERA CLASE: Es curioso pero la primera clase sin aire acondicionado es bastante más barata y, en consecuencia, bastante peor que la tercera clase con aire acondicionado. Ojo, uno gana en comodidad y seguridad ya que dispone de un compartimento cerrado para cuatro personas, lo cual es ideal para viajes en grupo, pero el billete no incluye servicio de sábanas o almohadas y hace calor, con lo que uno se ve obligado a abrir las ventanas con lo que el ruido y el traqueteo del tren pueden llegar a hacerse insoportables. Las ventanas además no cuentan con mosquiteras, con lo cual, uno tiene que escoger entre asarse de calor durante la noche o untarse bien de repelente de mosquitos y darles las bienvenida a los insectos para que compartan lecho contigo. La verdad, es que es toda una experiencia, y, al final, ascos aparte, no se viaja tan mal, y es más barato.

CLASE AC EXECUTIVE: Y continua el lío. Se venden como AC1, pero sólo están disponibles en trayectos más cortos. A la hora de reservar no hay diferencia, como digo,  entre este AC EXECUTIVE y AC1. Eso sí, aquí no hay literas y unos cómodos asientos vienen a sustituirlos. Viene a ser como la primera clase con aire acondicionado sin literas.

-CLASE AC CHAIR: Si AC Executive viene a ser la equivalente a AC1 para trayectos cortos, AC Chair correspondería a la AC2 pero sin literas, sólo asientos y es la forma ideal para viajes de sólo un día, que no requieran pasar la noche en el tren.

SLEEPER CLASS: Es la forma más popular y barata de realizar viajes en tren de larga distancia en la India. El pasillo del tren separa los dos laterales, en uno de ellos, dos literas colocadas una sobre otra, y en el otro lateral, un compartimento abierto con seis literas colocadas de tres en tres, compartiendo la misma distribución que el AC3. Suele estar bastante masificada y sucia, pero al poder abrir las ventanillas (a diferencia que en las clases con aire acondicionado), uno puede disfrutar mejor del paisaje. La verdad es que aunque las literas deben ser reservadas con anterioridad, suele haber overbooking y los vagones suelen ir bastante cargados de gente. De entrada, es una forma de viajar sólo apta para los más aventureros o personas con experiencia ya en el país y que saben donde se meten, aunque realmente al final  no es para tanto. Eso sí, desde fuera, impresiona un poco.

-SEGUNDA CLASE: Con asientos de madera o de plástico, no requiere reserva y los vagones suelen ir hasta la bandera, dando lugar a las típicas imagenes de trenes de la India, hipermasificados. Mi compañera de piso que es hindú nos comentó que las mujeres occidentales viajando sólas suelen llegar a tener problemas viajando aquí en segunda clase, y que por eso, hay disponibles incluso vagones separados por sexos, lo cual puede llegar a ser poco práctico si el grupo de viaje es mixto. El ruido y la suciedad desde luego no la hacen apta para viajes de gran distancia.

En cualquier caso, una recomendación importante para viajar en tren en India, advertencia que hago extensible a cualquiera de las ocho clases arriba mencionadas, es llevar un buen candado para proteger el equipaje, especialmente durante los viajes nocturnos.

Especial precaución requieren los trenes que parten o se dirigen a Varanasi, tristemente famosos por la cantidad de delincuentes que los frecuentan.  No es raro que en algunas de las largas paradas que realizan los trenes en algunas estaciones se suban algunas personas con intenciones poco honestas y justo antes de que el tren parta hacia la siguiente estación, agarren rápidamente alguna mochila o alguna maleta bajándose con la misma rapidez, dejando al iluso y desconcertado viajero ante la diatriba de elegir entre bajar del tren y perseguir al ladrón o dar su equipaje por perdido.
En India, más que en ningún sitio, hay que tener especial cuidado en la vigilancia de objetos personales y carteras. Y en trenes y estacíones, como es lógico, más todavía.
Como os podéis imaginar ya, viajar en tren en la India es toda una experiencia y para mí el recuerdo de esos trenes y esas largas noches compartidas  permanecerá en mi memoria para siempre. La gente que conocimos en los vagones, las risas,  el estres de llegar al tren correcto o bajarnos en la estación adecuada e incluso, el asco de tener que dormir a veces en alguna de las literas o tener que usar alguno de los baños, sobre todo tras varias horas de viaje cuando el retrete no está precisamente recién lavado.
Pero honestamente, la experiencia India sobre railes no se limita solamente al trayecto en sí mismo o el tiempo que uno pasa en el vagón, si no que comienza en el primer instante en que uno pone el pié en algunas de las estaciones de trenes de alguna de las ciudades que se encuentran dispersas por todo el país. Las estaciones de trenes son lugares duros y ya bien sea el punto de partida o sea ya el final del trayecto, el shock al llegar está más que asegurado. Yo las odiaba y para mí supusieron algunos de mis momentos más criticos en India.

Enfrentarse a la pobreza, a la miseria grotescamente expuesta en los andenes de las estaciones no es fácil y es capaz de conmover a los corazones más pétreos y torcer el gesto a los rostros más impávidos. El bullicio de gentes, el ajetreo sin fin y sin descanso, familias enteras portando todas sus pertenencias, cientos de individuos yendo o viniendo a dios sabe donde o dios sabe de donde, la suciedad, porquería, mugre  de los trenes y las estaciones, las ratas, las cucarachas, los mendigos, los pobres, los niños sin nada que buscan refugio en el anónimo ir y venir de pasillos y halls,  esperando encontrar en la energía que estos lugares de paso desprenden algo de comida, dinero, algo con lo que poder seguir tirando.

 

Personalmente, para mí, las estaciones de tren son  lugares  difíciles y poco agradables y quizás la cara menos amable de viajar en tren por la India, pero igualmente necesaria de conocer. Sé que diciendo ésto contradigo el tono con el que comencé la entrada, pero todo el romanticismo del que os he hablado desaparece de un plumazo cuando ves a una mujer completamente cagada envuelta en moscas tirada medio muerta en el suelo y cientos de personas pasando por encima de su cabeza sin tan siquiera mirarla ante la impavidez de los guardias de la estación. No hay nada de evocador en contemplar a niños descalzos y sucios tirados en la inmundicia en alguna esquina de alguna enorme estación de origen colonial, que se convierten  en el hogar y medio de subsistencia de miles de desheredados.
Llegas a una ciudad, a la estación,  agotado tras doce horas de viaje en un incomodo tren y ante tal estampa, decenas de conductores de taxi o rickshaw se agolpan a tu alrededor vendiéndote sus servicios cuando ni si quiera has tenido un minuto para asimilar la llegada o saber a donde quieres ir. Y era precisamente ahí cuando tantas veces mi ánimo se caía a los pies y deseaba ser tele-transportado a mi cómoda casa en Madrid.
Y es que las estaciones de tren no son más que la mueca de la cara más oscura y desagradable de un país India que nunca deja indiferente, capaz de maravillar, emocionar y asquear al mismo tiempo, pero en todo caso, haciéndote sentir más vivo de lo que ningún otro lugar que yo haya conocido sea capaz.

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